Yoga Cikitsa, terapia activa, no pasiva
En el enfoque terapéutico del yoga, la persona no es un sujeto pasivo (paciente) que “espera curarse”. Participar activamente (agente) en el proceso —entender el cuerpo, moverse con criterio, regular la carga y trabajar la actitud mental— mejora la autoeficacia y aumenta la percepción de control.
En las vacaciones de agosto fui con mis hijos a un centro con camas elásticas al que ya habían ido en algunos cumpleaños. Para mí era la primera vez. Coincidió que estaba con nosotros un amigo de la carrera, al que también le gustan mucho las acrobacias.
Allí nos pusimos a hacer mortales adelante y atrás; lo pasamos como niños. Tenían una zona de tumbling, como una pista más larga para encadenar volteretas, mortales y flic-flac. En la carrera estudié varios años gimnasia deportiva y tuvimos que aprender acrobacias básicas. Nunca llegué a dominar el flic-flac, cosa que mi amigo sí. Así que le pedí que me ayudara y logré encadenar dos seguidos disfrutando la satisfacción de sentirme ágil aún con 50 años. Se nos pasó la hora volando. Lo pasamos muy bien al recordar viejos tiempos y volver a disfrutar de movimientos tan divertidos y retadores junto con mis hijos.

Ejecución del Flic-Flac
A los pocos días noté una pequeña molestia en el hombro, que atribuí a esos flic-flacs. Pasó el verano y las molestias fueron en aumento. Hace unos días me hicieron una ecografía y me dijeron que ese hombro estaba mal y que no era de ahora. Tenía rotura de un tendón, inflamación de otro y varias calcificaciones; todo ello se había acumulado durante años, y el especialista no podía creer que no me hubiera dolido antes. Posiblemente me haya dolido, pero he tenido recursos suficientes para gestionarlo.

Rotura del tendón supraespinoso
A raíz de este diagnóstico, por prescripción médica, bajé la intensidad de los movimientos de brazos que hago continuamente en mi práctica y en las grabaciones de las clases online. Donde más notaba la molestia es en Adho Mukha Svanasana (perro boca abajo), donde el hombro está en flexión pasiva con carga. Reduje toda actividad que me produjera dolor y, en esos días, surgió un poco de temor al movimiento y mayor sensibilización al dolor. Parecía que cualquier gesto, como ponerme la cazadora, me dolía.
Entiendo bien estos procesos: tras un diagnóstico, es frecuente que aparezcan cambios cognitivos y emocionales, como una interpretación más amenazante de las sensaciones corporales. La mente puede jugar en contra de la recuperación, generando creencias desadaptativas que producen miedo irracional al movimiento (kinesiofobia).

Flexión del hombro en adho mukha svanasana
Pero ya he vuelto a la carga, física y mentalmente. Por un lado, tengo una estrategia para el trabajo físico:
Según la opinión de expertos en dolor y lesiones, cualquier ejercicio que genere tensión en un tendón puede ser útil como tratamiento. La función del hombro es compleja: debe ser fuerte, móvil, coordinado y estable. Por eso, tratar de fortalecerlo, mejorar su vascularización, movilidad y coordinación sin agravar el dolor es un enfoque razonable. Greg Lehman llama a esto “desarrollar una capacidad integral”. Lo mismo aplica a otras articulaciones: mejorar su capacidad funcional para moverse con coordinación y soportar cargas, adaptando los ejercicios a lo tolerable. La evidencia sugiere que un dolor leve y tolerable durante el ejercicio, que no empeore al día siguiente, es aceptable y no perjudica el proceso de recuperación. Todo esto lo puedo aplicar fácilmente y de manera muy efectiva, por ejemplo con movilidad activa en los hasta vinyasas, o en trabajo con carga con svanasanas.
Por otro lado, mi estrategia mental (según las enseñanzas de mi maestro Srivatsa Ramaswami) consiste en asumir un rol activo en el proceso de la lesión, cultivando una buena relación conmigo mismo y evitando creencias autolimitantes o miedo al movimiento. Este enfoque favorece la autoeficacia y una mayor percepción de control, factores estudiados en psicología clínica y conductual.
Este cambio en la forma de relacionarse con el dolor y la limitación lo he visto, por desgracia, en algunos alumnos: cuando surge una lesión, resulta difícil gestionar las limitaciones temporales o permanentes, y es fácil caer en una actitud pasiva o de indefensión.
Es cierto que mi hombro duele, y ese dolor protege de un daño mayor. Por ejemplo, en Adho Mukha Svanasana puedo controlar muy bien la carga, y sobre todo el ángulo de flexión que aplico en la articulación y la tensión que se genera en los tejidos circundantes. Le dedico tiempo y atención con cuidado. Luego descubro que, en la extension del hombro durante Catus Pada Pitham (mesa de cuatro patas), el dolor se ha reducido bastante, lo que refuerza la sensación de progreso.

Extensión del hombro en el vinyasa de Catus pada pitham
El cuerpo-mente es un sistema maravilloso; me fascina conocer sus interacciones, descubrir sus principios. El yoga nos ofrece un campo para trabajar como artesanos con nuestro cuerpo como materia prima. Explorar sin prisa, disfrutar y desarrollar nuestras capacidades, dando rienda suelta a la creatividad, la curiosidad y el ingenio para solucionar los problemas que surjan. Nos convertimos en protagonistas de nuestra vida y de nuestra curación. Aunque sea un pequeño progreso, somos nosotros quienes lo hacemos posible.
Ya estoy deseando volver a mi esterilla y retomar mi obra artesanal.






